El pasado se siente más cálido porque lo miro desde una distancia justa. Lo que en un momento fue capaz ruido, ansiedad, tristeza, ahora se ha convertido en una foto pulida por la memoria. No recuerdo los malos entendidos, las discuciones mínimas, el silencio frío; recuerdo las risas que me provocaron en ese entonces, el abrazo que me hizo sentir cómoda, el atardecer que me hace apreciar la vida, los detalles felices en los demás, la música que escuché en un momento feliz. Tal vez lo cálido no está en los hechos en sí, sino en cómo mi mente lo ha envuelto en nostalgia. En el pasado no hay incertidumbre, ya sé cómo termina, y eso me da paz. El presente, me es incómodo porque está abierto, porque exige decisiones y coraje. Y ciertamente la incertidumbre da miedo, cómo se si están bien mis decisiones y luego no me arrepentiré ? Pero si lo pienso bien, lo que añoro no son solo momentos, sino versiones de mí. La ingenuidad que se permitía creer sin miedo, la ternura con la que miraba lo nuevo, la fe de que todo estaba por suceder. El calor del pasado soy yo misma. End of Beginning... Tal vez no se trata de que quiero volver al pasado, sino de aprender a traer esa ternura, fe, esa ingenuidad "renovada" al ahora :). El presente me es incómodo porque todavía no tiene filtro, pero eso también lo hace más verdadero. Si algún día voy a mirar este instante con nostalgia, no sería mejor verlo con gratitud antes de que acabe? El pasado me enseña que incluso lo incómodo puede convertirse en comodidad cuando se mira desde la distancia. Lo que hoy duele, confunde o pesa, algún día será memoria suavizada, y muuy capaz hasta extrañe este little caos. Un presente incómodo que mañana será refugio. Tal vez el truco no esté en idealizar lo que ya pasó ni en temer lo que viene, sino en abrazar lo imperfecto de ahora. Hay risas, abrazos, músicas y atardeceres que están construyendo el próximo recuerdo cálido.
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xoxo